viernes, 18 de marzo de 2011

domingo, 6 de marzo de 2011

Presunto culpable

Entre que lo censuran o no, ya está en you tube el documental completo que ha ganado premios internacionales y que expone lo deficiente del sistema judicial mexicano. Aquí queda para que lo vean.

jueves, 10 de febrero de 2011

Carmen Aristegui

Después de lanzar una pregunta directa a la "presidencia": ¿Es Calderón alcohólico o no? la periodista Carmen Aristegui fue despedida de sus espacio noticioso en una radiodifusora por presión de Los Pinos. La respuesta oficial, después del intento de silenciar a la periodista, es que Calderón está sano. Aquí la respuesta de Aristegui. ¿A quién le creen?

sábado, 22 de enero de 2011

México muerto

México muerto
por Paula Ballesteros

¿Por qué la humanidad es incapaz de eludir la barbarie? nos pregunta Doris Lessing y nos lanza una bola de nieve sobre el rostro con una sola advertencia: la humanidad ahora es más capaz de observarse a sí misma, y en esta capacidad se juega su futuro. Estas palabras de Lessing ponen incómodos a cualquiera, pero obligan a México a cuestionar su ser-así-y-no-de-otro-modo.

La marea de acontecimientos en los últimos años, –para ser precisos, desde que cayó la imagen política del expresidente Carlos Salinas de Gortari–, ha puesto de relieve la sarta de embustes de la elite gubernamental en relación a la cuestión del narcotráfico y la maraña de mentiras confeccionadas por intelectuales y medios de comunicación alineados sobre las políticas que nos sacarían del fracaso del subdesarrollo.

Este último decenio, ha sido de extrema dificultad mantener la confianza en México, a tal punto que hoy sólo podemos pensar en incertidumbre, en indeterminación, en inconciencia, en sangre y en muerte.


La idea del futuro mejor, ya está extinta. Ya no hay más esperanzas al respecto. El bienestar ha sido el resultado de la carrera privada de los saqueadores del bolsillo público. Como nunca antes, la violencia y la muerte de los mexicanos han sido logradas con tanta eficiencia y legitimidad. Jamás, un número tan grande de delincuentes de cuello blanco ha tenido tanta impunidad, como sucede hoy en este país. Nunca se ha tenido tanto horror y miedo con respecto al reclamo por los derechos humanos desde que el feminicidio ha sido la impronta de Ciudad Juárez.


El presidente Calderón ha sacado a la luz los que se concibió en el pasado, hoy expuesto en su cruda realidad. La historia reciente de todos estos acontecimientos no ha hecho otra cosa que demostrar la incapacidad de un pueblo para poner un alto definitivo a su propia muerte. Hemos de confesar la derrota. México ha sido aislado con sangre y se le ha extirpado su fuerza interior para culpar a quienes le han dado la puñalada por la espalda.


¿Cómo fue que descendimos a esta oscuridad? ¿Cómo llegamos a tolerar la burla de los ocupantes del poder, sin que nosotros, el pueblo, podamos impedirlo? ¿Cómo llegamos a perder la dignidad pública y la capacidad para imponer el tan gritado ¡basta ya!?

El mexicano medio se ha convertido en un ciudadano que permite una gran maniobra al Estado autoritario e inepto, y tolera una sociedad que sirve de consenso para reprimir la oposición y los valores realmente democráticos.

Desde hace tiempo, nos convertimos en una sociedad sin justicia que necesita perpetuas correcciones, sin defensa ni espíritu contestatario relevante como para haber cambiado el rumbo por el cual nos conducía el gobierno desde hace años.

Muchos piensan ingenuamente que la naturaleza del poder político es la de corromper. Pero es una falacia. Todos estos políticos y funcionarios que han estado sirviéndose de México y que han abusado de sus cargos de una manera criminal, desde Salinas de Gortari hasta Calderón, con sus legisladores y jueces, ya eran unos corruptos mucho antes de acceder al poder. Lo único que necesitaban eran cómplices. Y los encontraron.

Sin embargo, la principal debilidad de estos criminales, ladrones del erario, es presuponer que todos somos como ellos. Nos llenaron de droga y de basura televisiva el país, recurriendo al método más antiguo para deshacerse de las cosas desagradables: el olvido.


Olvidar por ejemplo, que desde que llegó Salinas de Gortari a la Secretaria de Programación y Presupuesto, en el sexenio de Miguel de la Madrid, 1982, colocó a su hermano, Raúl, en Conasupo, uno de los organismos estatales que durante varios sexenios produjo no pocos millonarios entre la clase política.


Después fue el tráfico de drogas, ya con Carlos Salinas como presidente. El paso de la heroína proveniente de Colombia hacia los Estados Unidos por Tamaulipas, en 1995, es sólo uno de los negocios turbios del hermano del expresidente. Por ese mismo periodo, se dieron a conocer los bancos en Estados Unidos, propiedad de políticos mexicanos, como el Texas Comerce Bank of Houston y el Laredo Nacional Bank, éste último de Carlos Hank Rhon, también relacionado con el narcotráfico junto con su hermano el ex alcalde de Tijuana, Jorge Hank. Todo es información pública, sólo basta recordar, como lo hizo otro periodista ya fallecido, Manuel Gutiérrez Oropeza, en El Hermanísimo, de Editorial Travesía.

Dicen que la historia criminal empezó a escribirse en una reunión en la casa de los Salinas de Gortari para decidir el asesinato de varios políticos que en ese entonces se interponían en el proyecto de gobierno de Carlos Salinas. Empezarían con José Francisco Ruiz Massieu y el operador sería Manuel Muñoz Rocha, quien fue diputado y después se convirtió en prófugo sin que se volviera a saber nada de él. Catorce años después, el 13 junio de 2009, las sentencias por homicidio de Muñoz Rocha como del coacusado Raúl Salinas, fueron absueltas. Y México guardó silencio.


Los crímenes sucedían. Los fraudes y la corrupción se elevaron a los primeros índices internacionales. Los nombres de los truculentos quedaban enlazados impunemente a los magnicidios de Luis Donaldo Colosio, Francisco Ruiz Massieu y el cardenal Posadas Ocampo. Joseph Marie Córdova Montoya, asesor del expresidente Salinas, quedó vinculado jurídicamente al asesinato de Luis Donaldo Colosio, pero poco antes de terminar el sexenio, Córdova fue nombrado representante del Banco Mundial en Nueva York.

El narcotráfico cobró auge en las regiones del Noreste y Noroeste. Buen pretexto para quitar a los activistas y políticos indeseables. Y para distraer a las masas con la moda del horror, con Ernesto Zedillo y Vicente Fox, el terreno mexicano se hizo más propicio para la tragedia consecutiva. La gestación y proliferación del tráfico de armas, la desaparición y el asesinato de mujeres, la pederastia de los políticos y sacerdotes, se convirtieron en negocios de gran crecimiento económico en nuestro país. Con Calderón se ha protegido a toda esta gran mafia de intocables y privilegiados, entre éstos, el narcotraficante que se da el lujo de aparecer como millonario en la revista Forbes, El Chapo Guzmán, junto a otro gran depredador del erario, Carlos Slim.

Nuestra reticencia a la derrota como país, podría hacernos el olvidar las causas profundas de esta guerra perdida. Pero no podemos deshacernos del pasado. Diría Faulkner que “ni está muerto ni está pasado”. Está atrapado en nuestra memoria. Y cada situación tiene dos caminos. La violencia, el infortunio y la desesperanza en la que hoy está hundido México, es también la señal para despertar a la realidad y dejar el melodrama perpetuo sin acción colectiva. Todos los mexicanos que no quieran vivir entre armas, tortura, desapariciones y miedo, deben resistirse a olvidar.

México tiene que recordarlo todo, tiene que recordar hechos, nombres, pasado, tiene que recordar el origen del derramamiento de sangre, y a cada uno de sus criminales como de sus víctimas. Es la única posibilidad de transformación. Un país que olvida lo más infame que ha tenido, que minimiza el encubrimiento de sus criminales, merece seguir muerto, sin futuro.

martes, 11 de enero de 2011

¡Basta de sangre!

Este blog se une a la campaña iniciada por moneros mexicanos ¡Basta de sangre! para exigir a Calderón que detenga la sanguinaria "guerra contra el narco" que ha emprendido.
En esta campaña se pide que se difunda esta imagen en las redes sociales y la pongan en su perfil, así como bombardear la cuenta de Twitter de Calderón con ella.

Gracias por su apoyo.

lunes, 10 de enero de 2011

De la venta de comida chatarra en la escuelas

“Los políticos sin escrúpulos venden hasta la salud de los niños”, admiten legisladores

El poder económico hace fracasar la regulación a la comida chatarra
Imperan intereses de empresarios por el apoyo que representan en época electoral: investigadores

Karina Avilés

Periódico La Jornada
Lunes 10 de enero de 2011, p. 5
Al reiniciar hoy las clases en 231 mil escuelas de educación básica, el acuerdo entre el gobierno de Felipe Calderón y las empresas que han apoyado al Partido Acción Nacional (PAN) pasará por encima de la salud de más de 27 millones de niños que podrán comprar en sus escuelas productos chatarra, que afectan a los infantes, advierten legisladores, investigadores y representantes de organizaciones civiles.

Las utilidades de esta industria, que ascienden a “40 mil millones de pesos en las cooperativas escolares”, no se tocan por una razón de fondo: el apoyo financiero a los intereses electorales con miras al 2012, coinciden expertos.

Sin embargo, el subsecretario de Educación Básica y yerno de la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, Fernando González Sánchez, rechaza de manera tajante que los intereses económico-políticos existan en los Lineamientos generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas, que a partir de este lunes se aplicarán en las escuelas públicas y privadas de enseñanza básica en todo el país.

Afirma que en las reuniones en que participó con los representantes de esta industria, lo único que “vi fue un gran deseo de cooperación; hubo empresas que ofrecieron fideicomisos para mejorar canchas deportivas, infraestructura, e incluso refresqueras que decidieron salirse de las escuelas antes de que los lineamientos entraran en vigor.

“En mi trato con todos ellos, lo único que vi fue el interés por mantener la planta productiva, la planta laboral de manera completa y el interés social por mejorar sus fórmulas y alimentos… Jamás vi prácticas dilatorias, no vi manejos turbios. Si los hubiera visto, lo diría.”

Contrario a esa consideración, el diputado Helario Verver, de la Comisión de Salud, sostiene que dicha regulación se convirtió al final “en un documento a modo de los grandes intereses económicos que, por tanto, tienen intereses políticos. Este es un año electoral y prelectoral decisivo”.

El investigador Telésforo Nava, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Iztapalapa, subraya que “lo económico es un asunto político. En este reglamento se juegan enormes intereses de quienes fabrican los productos chatarra. El grupo Bimbo es el gran financiador de Acción Nacional y tiene un peso muy fuerte en el sistema político, incluso no sólo en el blanquiazul, ya que el PRI agacha la cabeza cuando los Servitje (propietarios) dan alguna orden”.

Este es un caso, añade, en donde el poder económico se impuso al bien colectivo, porque los funcionarios saben los “beneficios” que proceden de los hombres del dinero: “el apoyo en abundancia para sus campañas electorales, que este año es vital, por las elecciones en el estado de México, que son el preámbulo para el proceso de 2012”.

El director de El poder del consumidor, Alejandro Calvillo, recuerda que Bimbo, Coca-Cola y PepsiCo, las tres grandes procesadoras de alimentos que acaparan el mercado, incluyendo el de las tiendas escolares, “han tenido momentos en que han sido denunciadas por sus vínculos con las campañas políticas. La familia Servitje, con el PAN; Coca-Cola, con Vicente Fox y todas las relaciones del blanquiazul con ese grupo, mientras que Pepsi, por medio de Sabritas, participó de manera evidente en la campaña contra López Obrador”.

Además, agrega, no hay que olvidar que la ex titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Josefina Vázquez Mota, “realizó convenios con Coca-Cola y Pepsi para acordar programas de vida saludable en las escuelas, cuestión que daría risa en cualquier otro país del mundo”.

En esta regulación, agrega, el cabildeo ocurrió a nivel del Poder Ejecutivo. “El secretario de Economía, Bruno Ferrari, y la subsecretaria de Industria y Comercio, Lorenza Martínez, presionaron para que se modificaran los lineamientos y el primero que dio cabida al argumento de las empresas fue Alonso Lujambio.
“Por parte de la industria, el cabildero de alto nivel que ahora sirve a las empresas fue Jaime Zabludovsky, presidente ejecutivo de ConMéxico, organismo en donde se agrupan PepsiCo, Coca-Cola, etcétera, y quien durante el gobierno de Carlos Salinas fue subsecretario de Economía.”

Para el presidente de la comisión para analizar los esquemas de tercerización de servicios en el sector público de la Cámara de Diputados, Emilio Serrano (PRD), es claro que los titulares de la SEP, Alonso Lujambio, y de la Secretaría de Salud (Ssa), José Ángel Córdova, se hicieron de la vista gorda. “Los políticos sin escrúpulos venden todo lo que está a su alcance, hasta la salud de los niños”.

En este contexto, tampoco se puede perder de vista que el titular de la SEP, Alonso Lujambio, “cree que puede jugar la candidatura a la Presidencia de la República, al igual que los secretarios de Hacienda y del Trabajo. Quieren llegar a como dé lugar, aunque sea vendiendo al país”, sostiene.

Por esa razón, agrega, se permite que “los grandes empresarios hagan y deshagan con los productos que venden. En lugar de en Educación, Lujambio debería estar en la Secretaría Promotora de Productos Chatarra”.

Pese a que México es líder mundial en obesidad de adultos y es el país número uno con niños que padecen sobrepeso y obesidad, las nuevas medidas permiten, por ejemplo, galletas, pastelitos, confites y postres de 140 kilocalorías o menos, botanas con igual número de calorías y bebidas con edulcorantes, estas últimas para los alumnos de secundaria.

Alejando Calvillo recuerda que Coca-Cola tiene una serie de marcas de bebidas, como Del Valle, y el grupo PepsiCo no sólo es la Pepsi, sino todas las botanas que vende mediante Sabritas y Sonrics, y lo mismo ocurre con Bimbo, con Marinela, Barcel y Ricolino.

Las empresas “ya están sacando jugo” de las nuevas disposiciones, y en un hecho “gravísimo, hay las que, como Jumex, sacaron espectaculares en donde dicen que sus productos están avalados por la SEP. Ahora nada más falta que las minichatarras aparezcan con el sello de que son saludables”.

El subsecretario González Sánchez indica que la industria alimentaria en México “es muy importante, y entre todos debemos cuidarla. Ellos deben responder con mayor responsabilidad social incorporando las innovaciones que nos lleven a una mejor alimentación de los niños y niñas… Pero esperaríamos que de fondo, en el nuevo etiquetado (de los productos), se explique que sí se responde a los requerimientos y no se trate sólo de un tema de mercadotecnia”.

Desde la óptica nutricional, la investigadora María del Consuelo Velázquez, del Departamento de Atención a la Salud de la UAM-Xochimilco, señala que “aquí no se trata de quién va a ser el próximo presidente de México, porque independientemente de quien vaya a ser, tenemos un problema que no se ha resuelto y que no se resolverá con medidas parciales”.

Advierte que si no se regula la venta de alimentos, si no se quita a los vendedores en el exterior de las escuelas, si no se educa a los padres para que preparen comida saludable, “entonces sólo se da atole con el dedo y, por cierto, un atole bastante endulzado y con azúcar refinada”. De ahí que insista en su propuesta de introducir básculas en todos los planteles, para pesar a los niños al inicio del ciclo escolar y medir su grasa corporal, entre otros rubros, así como el servicio de los nutriólogos para que al final del año se realice una evaluación.

El que hayan imperado los intereses de una industria –la cual obtiene “40 mil millones de pesos” tan sólo en las cooperativas escolares– sobre la salud infantil retardará incluso la solución, y el problema será más grave, lamenta Heladio Verver.

María del Consuelo Velázquez añade: “que la historia se los aplauda o reclame, pero lo que puede pasar es que estas medidas queden como una campaña frustrada” e ineficiente.

martes, 14 de diciembre de 2010

El fracaso de Cancún

El acuerdo de Cancún: licencia para matar

Luis Hernández Navarro

El acuerdo de Cancún ha sido presentado ante la opinión pública como un avance en la lucha por enfriar el planeta. ¿Es verdad? No, no lo es. Fue un gran fracaso. Para combatir el cambio climático no hay más que una medida eficaz: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El acuerdo aprobado en la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 16) no avanzó un solo milímetro en esta dirección.

El acuerdo de Cancún es bueno para Estados Unidos y los países desarrollados, pero es muy malo para el clima. No impide que la temperatura global aumente en más de cuatro grados centígrados. Y, como señaló con toda claridad la delegación de Bolivia, “recientes reportes científicos muestran que 300 mil personas ya están muriendo cada año por los desastres relacionados con el cambio climático. Este texto amenaza con el aumento de muertes anuales a un millón”.

Los compromisos de reducción de emisiones contemplados en el documento apenas alcanzan 60 por ciento de lo que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) indica como requerimiento para que la temperatura se eleve.

El acuerdo da permiso para matar. Más que avance es un retroceso. Las naciones desarrolladas no ofrecieron nada nuevo en reducción de emisiones ni en financiación. Por el contrario, lograron abrir los candados para dar marcha atrás a los compromisos existentes, y avalar todas las rutas de escape posibles para evadir sus responsabilidades. El texto comunica textualmente que los países acuerdan que las emisiones nacionales “deben tocar techo lo antes posible”, pero no especifica cuál es ese techo, cuándo es lo antes posible ni qué sucede a los que no lo cumplan.

El acuerdo de Cancún crea las condiciones para vaciar de contenido el Protocolo de Kyoto. El protocolo fue aprobado en 1997 en Japón, y entró en vigor en febrero de 2005. Fija límites para la emisión de gases de efecto invernadero, vinculantes, para 37 países industrializados. Estados Unidos firmó el acuerdo, pero no lo ratificó. Los 183 países que lo ratificaron fueron responsables de menos de 55 por ciento de las emisiones de CO2 de 1990.

El documento aprobado está lleno de lagunas, confusiones deliberadas e imprecisiones. Asienta, por ejemplo, que se deben completar los trabajos para prorrogar Kyoto “lo antes posible para que no haya brecha entre el primero y segundo periodo de cumplimiento”, pero no dice cómo, cuándo, dónde y en qué términos. Se trata de una formulación de buena voluntad. Por ejemplo, Japón, que se había negado a seguir adelante con el segundo periodo de cumplimiento, puede alegar que salió triunfante.

El texto de Cancún abre la posibilidad de que los objetivos de disminución de gases de efecto invernadero no sean vinculantes (como lo son ahora) y su cumplimiento sea solamente voluntario, es decir, como una llamada a misa a la que asiste quien quiere. Los países –dice el texto– se comprometen a “discutir las opciones legales para alcanzar un resultado acordado” en 2011 en la Cumbre de Durban.

El acuerdo de Cancún fue aprobado sin consenso y con una maniobra diplomática de graves consecuencias hacia el futuro. A lo largo del plenario Bolivia expresó su desacuerdo de manera razonada. La canciller Patricia Espinosa violentó el sistema de toma de decisiones de Naciones Unidas. Este tipo de resolutivos deben ser aprobados por consenso, es decir, sin votos en contra. Así ha sido siempre. Y esa norma no fue respetada. La funcionaria mexicana rompió la regla del consenso. La violación sienta un grave precedente.

Penosamente, Bolivia no fue apoyada por los países de la Alba. La dejaron morir sola, permitieron que el gobierno mexicano la aislara. Claudia Salerno, la representante de Venezuela, apostó a convertirse en la “negociadora responsable”. Al final declaró: “Yo puedo regresar a mi casa diciendo: tengo algo”. Por supuesto no aclaró qué. Algunos representantes diplomáticos de estas naciones dijeron, extraoficialmente, que las posiciones de Evo Morales eran muy radicales y no llevaban a ningún lado, y que era necesario sacar una declaración final de compromisos.

La posición de Bolivia en favor de la justicia climática en la cumbre fue absolutamente congruente con las propuestas acordadas por 35 mil personas que asistieron a la Conferencia Mundial de los Pueblos de Cochabamba en abril de 2010. En el año transcurrido desde Copenhague, esas propuestas se integraron en el texto de negociación de las partes. Sin embargo, el texto de Cancún excluyó sistemáticamente esas voces. El resto de las naciones que integran la Alba no honraron esos compromisos, a pesar de la participación de varios mandatarios de países latinoamericanos en Cochabamba.

Una pista de los intereses presentes en el acuerdo de Cancún la brindan las declaraciones de Todd Stern, el representante de Estados Unidos. Se logró un paquete equilibrado de decisiones, dijo. Añadió: “Lo que tenemos ahora es un texto que, aunque no es perfecto, es una buena base para seguir adelante”.

En Cancún no hubo un pequeño paso hacia delante, como claman ONG como Oxfam. Por el contrario, se abrió la puerta a una mayor privatización y mercantilización del clima. Tal como dijo Vía Campesina: “El balance es negativo para la humanidad, pues se abrieron las puertas al gran capital y a las trasnacionales para que continúen con sus negocios y sigan apostando con la vida”.

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